
La celebración
La primera romería de Nuestra Señora de los Remedios tiene lugar anualmente a mediados del mes de mayo. El día acordado, el pueblo de La Roda se desplaza hasta el Santuario de Nuestra Señora de los Remedios en la vecina localidad de Fuensanta para trasladar la imagen de su patrona hasta la iglesia de El Salvador. Los vecinos de ambos pueblos recorren a pie los 8 kilómetros que separan ambos municipios haciendo descansos en los altares que salpican el camino. La Virgen de los Remedios permanece en La Roda veintiún días hasta la celebración de una segunda romería en la que se acompaña la imagen de vuelta al santuario de Fuensanta.
Con el paso de los años se han ido creando una serie de tradiciones y ceremonias relacionadas con la visita y romería de Nuestra Señora de los Remedios a La Roda tales como la petición formal de la Virgen por parte de los representantes de la Cofradía de la Virgen, sacerdotes y miembros de la corporación municipal a las autoridades de Fuensanta, la subasta del manto y las andas con los que se hará su traslado, la ofrenda de flores a la Virgen así como diferentes procesiones y celebraciones de eucarísticas durante su estancia.
Su historia
Hacia el año 1648 Cristóbal Granados de los Ríos, fraile trinitario, publicó la historia de Nuestra Señora de los Remedios de la Fuensanta. Según dicho autor, la Virgen se apareció a un pastor de La Roda el día 24 de marzo de 1482 y, en ese lugar, brotó un manantial de agua. La imagen de la Virgen se quedó materializada en una escultura que los rodenses trasladaron al pueblo unos días después guardándola en la ermita de la Concepción, con la sorpresa de que, al día siguiente, la imagen de la Virgen se había trasladado milagrosamente al lugar en el que había aparecido. En el lugar de su aparición se fundó una ermita y se le puso de nombre Fuensanta. Esta perteneció a La Roda hasta que, a mediados del siglo XVI, se hicieron cargo de ella los frailes trinitarios.
El origen de la actual romería de Nuestra Señora de los Remedios hay que buscarlo en la antigua costumbre de los vecinos de La Roda de traer la imagen de la Virgen en rogativa de lluvias desde la ermita de Fuensanta —costumbre que continuó incluso después de la constitución de esta villa como independiente—, previa petición oficial al Ayuntamiento de Fuensanta y al Prior del convento (y, después, al curra párroco de la villa) .

