Casa-palacio construida bajo las órdenes del doctor Fernando de la Encina a finales del siglo XVII. Es de estilo renacentista, aunque su portada es barroca.
La vivienda se constituye en torno a un magnífico patio porticado con columnas toscanas que sostienen una techumbre de madera. Se estructura en dos pisos, la planta baja es de sillares de piedra, la primera planta sólo posee sillares en esquinas y balcones.
Dos columnas flanquean la puerta principal y sostienen un entablamento moldurado sobre el que hay un gran escudo nobiliario del linaje de la Encina rodeado de otros cuatro más pequeños por los apellidos de los abuelos. Dos columnas similares aparecen enmarcando la última ventana de la derecha de la planta baja, donde hasta el primer tercio del siglo XX hubo una puerta de entrada a la ermita de San Julián.
